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18 noviembre, 2016

¿Por Qué es Clave la Presión de las Llantas?

ES CLAVE TENER A PUNTO LA PRESIÓN DE LAS LLANTAS

¿Por Qué?

Tan importante como los tipos de líquido que se deben instalar en el motor y transmisiones de un vehículo, sea agua, aceite o gasolina, es la presión que se debe tener en las llantas. Tanto es así que son las únicas indicaciones que vienen –además de escritas en el manual del propietario-  impresas en adhesivos bajo el capó y usualmente en el paral de la puerta del conductor.

Si miramos con detención, además de esas especificaciones, siempre está consignada la presión recomendad para las llantas, con o sin carga. Estas cifras provienen de largos y costoso estudios hechos entre los ingenieros del vehículo y de la llanta que se especifique, para buscar una condición especial: que la banda de rodamiento apoye en su totalidad en el piso, y ello depende de la presión que ejerza el aire dentro de la carcasa para controlar su deformación por el peso del carro en cada eje.

Si falta aire, la rueda pisa en los bordes exteriores y se embomba en el centro, que es donde está el apoyo esencial. Si sobra, la rueda se redondea, pisa en la mitad y no se usa el caucho de los bordes. En ambos casos, se deteriora el agarre y se aumenta el desgaste.

¿Quién tiene la razón? ¿El auxiliar del montallantas, usualmente empírico, que sugiere una cifra a ojo y sin razones técnicas? ¿O el estudio de todos los ingenieros que valoran científicamente todas las variables de trabajos de la rueda y dan una presión como la ideal para operar el vehículo?

Claramente hay que ceñirse a las sugerencias oficiales. Si eventualmente pone unas llantas de dimensión diferente, lo cual no es recomendable sobre todo en altura de la rueda, puede hacer algunas variables pequeñas. Si la nueva llanta es más ancha, hay que bajar la presión para que pise completa. Y viceversa.

Pero nunca calibre al tenor de recomendaciones externas, no crea en la ponderación facilista que suele hacerse al darle una patada a la llanta para ver su “reacción”. Recomendación final. Tenga su propio calibrador, ojalá de aguja y de buena calidad.

Nada más impreciso que esos instrumentos baratos de presión, sobre todo el de la barrita que sale, cuya lectura es totalmente intuitiva.

Tomado de Revista MOTOR

28 DE JULIO DEL 2016